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lunes, 15 de enero de 2007

Kumbh Mela 2007 - Allahabad




Este año es el Kumbh Mela en Allahabad, tranquila ciudad a 3 horas por carretera desde Benarés. Dura todo el mes de enero hasta mediado de febrero, se celebra cada 7 años en diferentes ciudades sagradas de India, Nasik y Haridwar entre ellas.
Dice el diario que casi 20 millones de peregrinos y cofradías religiosas o akhara de toda India se han reunido estos dias para bañarse en aguas sagradas, el snan o abluciones, en el Ganges.
He estado varias veces en Allahabad y la verdad, es una ciudad que no decepciona nunca, es más tranquila que Benarés y al mismo tiempo tiene el atractivo del río. Como Darjeeling, con los años me gusta cada vez mas visitarla.
Hay una gran profusión de peregrinos estos días en Benarés, que vienen a bañarse en el Ganges como antesala al Kumbh Mela de Allahabad. Pero no todos, solo los que tengan determinado apellido. A los demás podría darles mala suerte. :-)
Después de los 3 baños principales los grupos de babas han empezado a volver y muchos estan esperando en Benarés el festival Shivratri, que este año cae el 16 de febrero. Para los que tengáis trenes pasando por Allahabad, contad con varias horas de retraso debido a la seguridad y registros de trenes por la policía. Hubo amenazas terroristas musulmanes, pero todo ha discurrido con tranquilidad hasta la fecha.
Una reflexión personal, es al ver a tanto baba apostado junto al río en Benarés, cúanto han cambido estas gentes también. Me decía un amigo indio, mira a los babas de nueva generación, con el reloj de oro, el móvil en el bolsillo, cuenta en el banco y para pasar el mes, vendiendo substancias ilegales a los turistas.... No, no todo lo que reluce es oro, y muchos se apuntan a este festival multitudinario como un juego, no algo sincero.

Recogido de un diario digital, www.20minutos.es,

Rostros henchidos de felicidad emergían de las aguas sucias pero sagradas del Ganges hoy en Allahabad, donde millones de ascetas de largas melenas enmarañadas, yoguis, santones y familias enteras de peregrinos de toda la India se dieron cita para uno de los rituales hindúes mas multitudinarios y festivos.

La fiesta comienza durante la noche, bajo el brillo de la "luna nueva de los santos", y alcanza su apogeo al nacer el día, cuando comienzan las procesiones de cientos de miles de ascetas o sadhus de las 13 órdenes más importantes de la India, que compiten en esplendor con sus caballos, camellos, estandartes, carrozas y vehículos de todo tipo engalanados camino de la ribera del Ganges.

En esta pequeña ciudad del estado norteño indio de Uttar Pradesh confluyen las aguas del Ganges y el Yamuna con las del mítico Saraswati, donde según la creencia hindú cayo una gota de néctar de la inmortalidad de una vasija disputada por dioses y demonios.
De esa batalla mitológica nació el centenario Kumbh Mela, o festival de la vasija, que cada seis años celebra una edición intermedia en Allahabad, el actual Ardh Kumbh o media vasija, y cada 12 la convierte en receptora de la mayor peregrinación religiosa del mundo.

Aunque ha habido quejas por la suciedad del agua y el escaso caudal que han obligado a las autoridades a abrir compuertas de una presa kilómetros más arriba para evitar un boicot del festival, la mayoría de los peregrinos no duda en zambullirse, nadar, incluso en beber de las aguas del Ganges, que empapan sonrisas contagiosas y desatan bulliciosos gritos de alegría.

"Es inútil sugerir que no se beba, es agua sagrada, una cuestión de fe", según explica un oficial que vigila la ceremonia desde una torreta, quien admite que a él tampoco le han disuadido los residuos industriales que tiñen de un color turbio el río más sagrado de toda la India.

Durante toda la jornada, hasta que el Sol se pone siguen los desfiles ruidosos y alegres de sadhus, muchos de ellos ancianos, en sus ropajes de tonos azafrán hasta la arenosa ribera, por un camino preferencial que da al "sangam" o punto exacto donde confluyen los ríos, mientras el resto de peregrinos los observan y acompañan hasta el agua.

Comenzó el pasado día 3 y durara un mes y medio. Una legión de policías vigila, da aviso de personas perdidas por altavoces y anuncia la siguiente "akhara" o secta de ascetas en descender en procesión, en un orden establecido por las autoridades para evitar disputas ocurridas en el pasado, sobre todo entre miembros de los grupos más "guerreros".
Se colocan estacas de bambú en los pocos metros de ancho de agua habilitados pata el gran baño ritual que impiden que la masa humana se desborde e inunde el río.

Unas 12 millones de personas se bañan en el Ganges en este día. El festival del Ardh Kumbh que comenzó el pasado día 3 y durara mes y medio. Se han levantado tiendas de campaña para cuatro millones de personas.

Hay un trasiego constante de gente yendo y viniendo del "sangam" con sus cosas a cuestas y bultos humanos cobijándose, aliviándose, comiendo o durmiendo en cualquier sitio.

Todos los colores, olores y sabores de la India están presentes en Allahabad, una ciudad llena de tenderetes de frutas y dulces, guirnaldas para ofrecer al Ganges, tinturas para el rostro, alhajas, estatuillas o retratos de dioses, mantas para el frío y vasijas de latón o simples bidones de plástico para que los fieles puedan llevarse de vuelta a casa un poco de agua del sagrado río.

lunes, 25 de septiembre de 2006

Quiero ser baba



Un baba, sadhu o santón es un hombre que ha renunciado a su vida rutinaria, a su trabajo, familia y amigos, y ha decidido vivir en solitario, en continua peregrinación por lugares sagrados o permanentemente. Viven de limosna y llevan encima su escaso equipaje en un hatillo, junto a un recipiente de hojalata para recibir la comida como mendigos. Sus ropas son sin coser, símbolo de pureza, en colores rosa, naranja, rojo, blanco, negro, dependiendo del dios al que adoren.
En Benarés se ven muchos, así como en Rishikesh, en Himachal Pradesh, cuyo nombre significa literalmente, tierra de sadhus.



Tambíen hay mujeres sadhus pero son minoría. Otros optan por opciones menos difíciles y se retiran en ashrams o comunidades de meditación y recogimiento.
La verdad es que impresiona ver a los santones vivir bajo un arbol junto a una carretera, o junto al río, escuchando el transistor todo el día, y colocados de marihuana hasta la noche cuando comen comida sin hervir ni freir, cruda. Hasta vi en Rishikesh a babas occidentales, vete a saber cuando les caducó el pasaporte, :-)
La fe mueve montañas... y vidas.